El Cronista Oficial de Jaén y Torredelcampo, el torrecampeño Juan Carlos Castillo Armenteros, protagonizó ayer una de las citas destacadas de las fiestas del barrio del Arrabalejo de Jaén con un pregón en el que historia, memoria y sentimientos se dieron la mano ante numerosos vecinos.
El Pilar del Arrabalejo acogió un acto que permitió al pregonero reencontrarse públicamente con un barrio estrechamente ligado a su trayectoria personal. Castillo Armenteros no se limitó a realizar una mirada histórica sobre este conocido enclave de la capital, sino que fue desgranando recuerdos y experiencias que permitieron descubrir también su particular relación con el Arrabalejo.
El periodista Miguel Ortega fue el encargado de introducir al protagonista de la noche, que posteriormente recibió la bienvenida de representantes vecinales antes de iniciar su intervención.
Como historiador, Juan Carlos Castillo acercó al público diferentes episodios relacionados con el Pilar del Arrabalejo y la evolución experimentada por esta zona de Jaén. Pero el pregón adquirió un carácter especialmente cercano cuando comenzó a hablar de sus propias vivencias.
Entre ellas recordó la llegada de su familia al barrio en 1971, cuando se instalaron en una zona que entonces se encontraba en plena transformación y que mantenía una intensa actividad comercial y vecinal. Aquellas calles, sus establecimientos y, especialmente, las personas que formaban parte de su vida cotidiana fueron apareciendo a lo largo de una intervención cargada de nostalgia.
El pregonero recuperó también nombres, escenas y pequeñas historias que permanecen en su memoria y que ayudaron a dibujar cómo era el Arrabalejo de décadas atrás, estableciendo un vínculo entre aquel barrio y el que conocen actualmente sus vecinos.
La intervención de Juan Carlos Castillo Armenteros se convirtió de esta forma en mucho más que un recorrido por el pasado. Fue un reconocimiento a quienes han construido la identidad del Arrabalejo generación tras generación y una declaración de cariño hacia un lugar que ocupa una parte importante de sus recuerdos.
Numerosos vecinos acompañaron al Cronista Oficial de Jaén durante una noche en la que el torrecampeño volvió a demostrar su profundo conocimiento de la historia de la capital jiennense, esta vez desde una perspectiva especialmente personal y emotiva.