La consejera de número del Instituto de Estudios Giennenses (IEG) y catedrática de Organización de Empresas de la Universidad de Jaén, Adoración Mozas, pronunció ayer en Torredelcampo la conferencia “Retos del sector oleícola”, una cita organizada por el Instituto de Estudios Giennenses dentro de las actividades conmemorativas de su 75 aniversario.
La conferencia se enmarcó en la programación de la sección Cultura del Olivo del IEG, presidida por el también torrecampeño Manuel Parras Rosa, y de la que forma parte la propia Adoración Mozas. Con motivo de este aniversario, los consejeros del Instituto están participando en un ciclo de conferencias y Mozas quiso que una de sus intervenciones tuviera como escenario su localidad natal, Torredelcampo.
Durante su exposición, la catedrática realizó un recorrido por la situación actual del sector oleícola, partiendo del contexto internacional para posteriormente centrarse en España y, especialmente, en la provincia de Jaén. A partir de este análisis, abordó algunas de las estrategias que, a su juicio, deben ponerse en marcha en ámbitos como la agricultura, la integración empresarial, la producción, la calidad y la comercialización.
Mozas defendió la necesidad de conseguir que una mayor parte del valor añadido generado por el olivar permanezca en la provincia. “Tenemos la base, tenemos las mimbres y tenemos ya los cimientos puestos, pero ahora necesitamos desarrollar”, señaló durante su intervención.
La profesora recordó también el importante legado recibido de las generaciones anteriores, que fueron capaces de impulsar el movimiento cooperativo y crear estructuras empresariales en los municipios olivareros. En este sentido, destacó el esfuerzo realizado por padres y abuelos para poner en marcha las cooperativas y consideró que corresponde a las actuales generaciones dar un nuevo paso en su evolución.
Uno de los asuntos centrales de la conferencia fue la calidad del aceite de oliva. Mozas incidió en que los mercados han cambiado profundamente y que actualmente existe una creciente demanda de productos de calidad. “Los mercados internacionales quieren calidad y, por lo tanto, una de las estrategias es conseguir calidad”, afirmó.
Para ello, defendió, entre otras medidas, el adelanto de la recolección de la aceituna, explicando que la producción de aceites de mayor calidad permite acceder a mercados con mayor valor añadido. Asimismo, reivindicó especialmente los aceites de oliva virgen y virgen extra frente a aquellos aceites que necesitan procesos posteriores de refinado.
Otro de los grandes retos abordados fue la concentración y unión del sector cooperativo. Mozas advirtió de las dificultades que supone mantener numerosas estructuras empresariales independientes y señaló que la integración permite reducir costes, ganar dimensión y disponer de profesionales especializados.
Como ejemplo, se refirió a Oleocampo, surgida de la unión de seis cooperativas, y destacó que su dimensión le ha permitido situarse entre las entidades con presencia destacada en el envasado, distribución y exportación de aceite de oliva. Para Mozas, la integración permite además ampliar los servicios prestados a los agricultores y mejorar la eficiencia de las organizaciones.
“No nos van a solucionar los problemas otras personas ni otras administraciones; los tenemos que solucionar nosotros”, manifestó, insistiendo en la necesidad de que el propio sector tome la iniciativa para afrontar los cambios que tiene por delante.
La catedrática también dedicó parte de su intervención al potencial económico de los subproductos del olivar, un ámbito en el que considera que todavía existe un amplio margen de desarrollo en la provincia de Jaén. Entre las nuevas posibilidades citó los créditos de carbono, relacionados con la capacidad del olivar para absorber CO₂ y la posibilidad de certificar esta función para generar nuevos ingresos.
Mozas explicó que muchas de estas iniciativas resultan difíciles de desarrollar individualmente por pequeñas almazaras o cooperativas, pero pueden convertirse en una oportunidad cuando existe suficiente dimensión empresarial. “La unión de muchas sí lo puede hacer, porque permite especializar y darle al socio un mayor rendimiento”, apuntó.
Finalmente, puso en valor la profesionalización del sector y la incorporación de especialistas formados en ámbitos como la economía, la gestión, la comercialización o la innovación, sin olvidar el trabajo desarrollado durante décadas por los consejos rectores de las cooperativas, cuyos integrantes, recordó, han dedicado de forma mayoritariamente altruista su tiempo a mantener y desarrollar estas entidades.
La conferencia celebrada en Torredelcampo dejó así sobre la mesa algunos de los principales desafíos del olivar jiennense: calidad, integración, comercialización, profesionalización, aprovechamiento de los subproductos y generación de mayor valor añadido en el territorio, cuestiones que marcarán buena parte del futuro de un sector esencial para la economía de la provincia de Jaén.