Preocupación en Oleocampo por el anuncio de Trump de penalizar a España con aranceles al aceite de oliva

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La posibilidad de que Estados Unidos imponga penalizaciones comerciales a España ha encendido las alarmas en el sector olivarero. El anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump de estudiar medidas contra España por su posición en el conflicto internacional con Irán ha generado inquietud en cooperativas y empresas del sector, entre ellas la cooperativa Oleocampo, con sede en Torredelcampo.

El presidente de Oleocampo y también de Interóleo, Juan Gadeo, ha reconocido que la situación genera una importante preocupación entre los productores. Según ha explicado, el sector agrario suele verse afectado cada vez que surgen tensiones comerciales o políticas entre países.

Gadeo lamenta que, en muchos casos, el aceite de oliva termine siendo el sector más vulnerable cuando se adoptan medidas de presión económica. “Estamos acostumbrados a que siempre el sector agrario y el aceite de oliva pague las consecuencias de otros acuerdos o de otros desacuerdos políticos o comerciales”, ha señalado.

“Desgraciadamente parece que somos el sector más débil y cuando hay que atacar y que haga menos ruido, siempre se afecta al sector agrícola y, en este caso, concretamente al aceite de oliva”.

La preocupación se agrava por la importancia del mercado estadounidense para el aceite español. “Cualquier incertidumbre que haya en el mercado acaba teniendo una repercusión importante en el precio. De hecho, la simple noticia de que podía poner restricciones o aranceles ya genera expectativas de que se va a perder un mercado, el más importante que hay de exportación para España y para el aceite de oliva”.

El responsable de Oleocampo recuerda que Estados Unidos es un cliente clave para el sector. “No podemos olvidar que Estados Unidos consume casi la mitad del aceite que produce España, que es el máximo consumidor del mundo, y es el mayor cliente que tiene nuestro país”.

En estos momentos, el sector confía en la intervención de las instituciones europeas. Según Gadeo, ya se están produciendo contactos con la Unión Europea, que ha advertido de que Estados Unidos no puede establecer sanciones unilaterales contra un país miembro sin la intervención de Bruselas.

No obstante, el presidente de Interóleo recuerda que el sector ya sufrió una situación similar hace aproximadamente una década. En aquel momento, el aceite de oliva español fue objeto de aranceles en Estados Unidos como consecuencia de un conflicto comercial relacionado con las ayudas europeas a la empresa aeronáutica Airbus, que produce parte de sus aviones en Sevilla. Aquella medida provocó una caída significativa de los precios durante más de un año.

“Por eso no se descarta que vuelva a sacar algo de la manga para ponernos otra vez en el punto de mira”, advierte.

El problema no se limita únicamente a los posibles aranceles. La actual situación internacional ya está encareciendo el transporte marítimo. Según Gadeo, el coste de los fletes se ha multiplicado por tres, lo que aumenta considerablemente el precio de exportación.

“Si tenemos que pagar aranceles y además se encarece el transporte, el producto llegará más caro al consumidor. Eso puede hacer que el consumidor deje de comprar nuestro aceite y, por consecuencia, que baje el consumo”.

El dirigente olivarero subraya además la dificultad de abrir y consolidar mercados como el estadounidense. “Cuesta mucho trabajo entrar en los mercados maduros, donde ya hay otros competidores y donde son muy rigurosos con la calidad y los canales de distribución. Primero hay que empezar con poca cantidad, demostrar solvencia y ganarse la confianza”.

Por ello, teme que una medida comercial de este tipo obligue a empezar de nuevo. “Si llega a ocurrir —que espero que no— sería volver a la casilla de salida: buscar clientes, realizar misiones comerciales y volver a ganarse la confianza. Y eso no es cuestión de días ni de meses, tarda mucho tiempo”.

A pesar de todo, Gadeo confía en que la situación pueda encauzarse por la vía diplomática y que las instituciones europeas actúen como paraguas para evitar una penalización específica contra España.

Mientras tanto, el sector olivarero observa con preocupación la evolución de los acontecimientos, consciente de que cualquier decisión en el tablero internacional puede tener consecuencias directas para uno de los pilares económicos de la provincia de Jaén.